Yo no soy racista pero…
Hemos oído esta frase miles y miles de veces, y hasta ahora no le hemos prestado la atención que merecía, la derecha por interés y la izquierda porque siempre ha sido incapaz de tomar posturas que complazcan a la ciudadanía y esto nos ha llevado a que el populismo haya triunfado, metiendo miedo a una ciudadanía, por desgracia mal informada.
Este artículo tiene que ver con la nueva pantochada, porque no tiene otro nombre del alcalde de Vic; ciudad gobernada por CiU, PSC i ERC pero donde la segunda fuerza política es un partido racista y de extrema derecha, un partido similar al de Le Pen, a la liga Norte italiana o al Partido Popular portugués, y donde recientemente su alcalde de CiU ha decidido que no empadronará a los inmigrantes irregulares. ¿Que qué supones esto? Por ejemplo: esto supone que no podrán tener sanidad pública, que sus niños no podrían ir al colegio público, en definitiva les estamos negando los Derechos Fundamentales Básicos.
No es un tema baladí, y he decidido hacer un parón en mis estudios para escribir este artículo, para dar la voz de alarma, para advertir a quien quiera oírlo y no quiera seguir siendo un ignorante más, que los inmigrantes son personas, PERSONAS, como usted o como yo, que los necesitamos cuando la economía crece y tienen derechos, y evidentemente deberes, que deberán cumplir como cualquier otro español.
No es verdad que los inmigrantes reciban más ayudas que los españoles, las ayudas se dan en función de la renta de las familias, y se da la casualidad que ellos son los que menos renta tienen, hablando de forma clara; son los más pobres entre los pobres. Los hemos utilizado como mano de obra barata, en Italia los han expulsado, humillado y vilipendiado, aquí hacían los trabajos que nosotros nos negábamos “porque este trabajo es indecente” decíamos. Y esto no nos pilla desprevenidos porque todos nos acordamos de los disturbios racistas de El Ejido.
Peligro, si esta es la palabra; peligro, mucho peligro, el racismo es una realidad palpable a la que la izquierda le tenemos que dar una salida. Yo por ejemplo soy partidario de prohibir cualquier símbolo religioso en los lugares públicos como han manifestado mis correligionarios del Partido Socialista Francés.
Finalizo recordándole al alcalde de Vic que no tiene competencias para hacer ese despropósito y recordándole a mis compañeros del PSC que deben votar en contra o irse como lo deberían hacer también los de ERC. Así pues espero que esta propuesta sea rechazada y aún espero algo más: Que seamos sensatos y no caigamos en el error de culpabilizar a los que menos defensas tienen, porque ningún ser humano merece el trato denigrante que les damos a los que vienen de fuera. Si hasta el diario del Vaticano lo ha criticado, y sabiendo como es la Iglesia, debemos reflexionar.
NO SOBRAN INMIGRANTES, LO QUE SOBRAN SON RACISTAS!!!
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